Filosofía política islámica:

El Islam se basa en el Koran que es una revelación de dios al profeta Mahoma complementado por el sunnah que es un sistema de tradiciones sobre la palabra y los hechos de Mahoma.

Mahoma en los Brazos de su madre

Mahoma profesta de Alah

La Egira

Los musulmanes reconocen judaísmo y cristianismo como revelaciones del Dios, pero sostienen que la revelación hecha a Mahoma termina y reemplaza revelaciones anteriores. Los musulmanes rechazan la doctrina cristiana de que Jesús es dios y que en él están tres personas (padre, hijo, espíritu santo); creen que Jesús fue solamente un profeta y que Dios es uno solo.

 

El Islam se propagó rápidamente desde su lugar de nacimiento en Arabia. Debido principalmente debido al jihad (' guerra santa '); Ofrecieron a los derrotados en batalla la opción de convertirse al Islam o de la muerte. Una excepción fue hecha con los judíos y cristianos, que se les permitió continuar sus observancias religiosas pero debían reconocer la autoridad política musulmana y pagar un impuesto.

Ejercito Musulmán

 

De esta manera surgieron en tierras de los musulmanes muchas comunidades de cristianos y de judíos, que actuaban a veces como intermediarios en el intercambio cultural entre los musulmanes, Griegos y los latinos.

 

 

Aunque se tenía conocimiento de la existencia de los grandes filósofos griegos, no existían traducciones y se ignoraba el contenido de su obra. Los árabes, en su expansión por las tierras de Bizancio - heredera de la antigüedad griega- asimilaron, tradujeron, estudiaron, comentaron y conservaron las obras de aquellos autores, y finalmente las trajeron consigo hasta la Península Ibérica junto con un ingente bagaje cultural que ellos mismos habían generado.

 

Alah

Mahoma "Revelación"

 

El Corán , literalmente "la recitación, es el libro sagrado del Islam, que para los musulmanes contiene la palabra de Dios (Allah), revelada a Mahoma (Muhammad), quien recibió estas revelaciones por medio del ángel Gabriel. Durante la vida del profeta Mahoma, las revelaciones eran transmitidas oralmente o escritas en hojas de palmeras, trozos de cuero o huesos, etc. A la muerte del profeta, en 632, sus seguidores comenzaron a reunir estas revelaciones, que durante el Califato de Utman ibn Affan tomaron la forma que hoy conocemos, 114 capítulos (suras), cada uno dividido en versículos (aleyas).

El Corán toma muchos personajes que aparecen en los libros sagrados del judaísmo y el cristianismo (Torah y Biblia) con muchas diferencias en detalle. Personajes bíblicos muy conocidos como Adán, Noé, Abraham, Moisés, Jesús de Nazaret y Juan Bautista aparecen mencionados como profetas islámicos.

 

Los musulmanes dicen del Corán que es la palabra "eterna e increada" de Dios; por ello su transmisión debería realizarse sin el menor cambio en la lengua originaria, el árabe clásico, lengua en consecuencia considerada sagrada a todos los efectos.

El Corán ha sido traducido a muchos idiomas, principalmente pensando en aquellos creyentes cuyas lenguas no son árabes. Aún así en la liturgia se utiliza exclusivamente en árabe, ya que la traducción únicamente tiene valor didáctico, como glosa o instrumento para ayudar a entender el texto original. De hecho, una traducción del Corán ni siquiera se considera que sea un Corán.

Mahoma, castellanización del nombre árabe Muhammad o Mohammed, este último en pronunciación coloquial, es el profeta del Islam.

De acuerdo a la religión musulmana, Mahoma es considerado el «sello de los profetas», por ser el último de una larga cadena de mensajeros, enviados por Dios para actualizar su mensaje, que según el Islam, sería en esencia, el mismo que habrían transmitido sus predecesores, entre los que se contarían Isa (Jesús) y Musa (Moisés).

Muerte de Mahoma

Mahoma en la Caba

En Medina con sus discipulos

 

Sucesores de Mahoma

Cuando Mahoma murió en el año 632 no se había habilitado ningún modo de decidir quién tenía que sucederle, recurriéndose finalmente a un sistema tradicional de elección entre notables.

Quienes tomaron partido por Alí, primo y yerno del profeta, sin embargo, consideraron que él era el único sucesor legítimo ya que había sido la persona más cercana a Mahoma.

Así, se negaron a reconocer a los notables sucesivamente elegidos para desempeñar el papel de califas o sucesores del profeta: Abu Bakr, Omar y Otmán.

Tras la muerte de este último, Alí será finalmente elegido califa. Sin embargo, acusado de haber instigado la muerte de su predecesor, su poder será contestado por Mu`awiya, gobernador de Siria y miembro de la familia de los Omeyas, iniciándose así una guerra civil entre ambas facciones. Cuando ambos líderes aceptaron en el campo de batalla de Siffín someter sus diferencias al dictamen de un árbitro independiente, de las filas de Alí surgirá una tercera facción, la de los jariyíes, que no aceptaban el arbitraje.

Esta facción asesinó a Alí en el 661, y el mismo día trataron de acabar también con Mu`awiya y con el árbitro, sin lograrlo. Los partidarios de Alí pusieron entonces sus esperanzas en su hijo Hasan, que renunció al poder, y luego en Husain. Éste instigará una rebelión contra el poder omeya. Su terrible muerte en el campo de batalla de Kerbala (Iraq), en 680, marcará el principio del cisma entre los chiíes y aquellos a quienes se llamará más tarde suníes.

 

Califa (del árabe jalifa, "sucesor") fue el título que usaron desde la muerte de Mahoma en el año 632 hasta 1924 quienes le sucedieron como cabeza de la umma o comunidad de musulmanes. El título completo es jalifat Rasul Allah o "sucesor del Enviado de Dios". A lo largo de la historia, sin embargo, ha habido muchos disensos sobre la legitimidad de tal liderazgo, lo que ha propiciado la coexistencia de varios califas, cada uno reconocido por un sector de musulmanes, o la existencia de comunidades que no han reconocido como legítimo a ninguno.

 

Sultán (del árabe sul than, y éste de sulta: «poder») es un título utilizado en algunos países islámicos equivalente al de rey o monarca (aunque no se traduce, ya que un rey propiamente dicho es en árabe un malik). Literalmente vendría a significar «el que ejerce el poder», y en su origen fue un modo de referirse a los jefes militares, generalmente turcos, que ejercían el poder de facto en territorios nominalmente gobernados por el califa. Más adelante se convirtió en título.

 

Zunies y Chiitas.

Los suníes, que representan entre el ochenta y el noventa por ciento de todos los musulmanes, consideran que la sucesión de Mahoma debe basarse en la capacidad del califa y no en sus lazos de sangre con Mahoma. En cambio los chiíes, que suponen aproximadamente el diez por ciento de los musulmanes, consideran que Alí fue el iniciador de la línea sucesoria de Mahoma. Etimológicamente, chií viene de Shiat Ali (partido de Ali). Los chiíes consideran que los califas posteriores a la muerte de Alí han sido usurpadores.

Científicos árabes

Los árabes fueron quienes después de la decadencia de los estudios griegos y la entrada de Occidente en una fase de obscurantismo... durante los siglos X a XV, continuaron con las investigaciones en astronomía dejando un importante legado y catalogaron muchas estrellas con los nombres que se utilizan aún en la actualidad, como Aldebarán, Rigel y Deneb.

La astronomía tuvo un papel muy importante en los países islámicos durante los siglos IX-XIII, al igual que otras ciencias, especialmente las matemáticas.

Este florecimiento de la ciencia árabe fue posible gracias al contacto de varias culturas en los territorios conquistados por el Islam, principalmente la herencia grecolatina del Imperio Bizantino, el saber científico persa y la astronomía hindú.

Este conjunto de conocimientos, sumados a la relativa calma y prosperidad de esta zona durante este intervalo de tiempo, hicieron posible un renacimiento científico y filosófico, al cual también contribuyó el interés hacia la astronomía de muchos clérigos y líderes musulmanes, deseosos de precisar el calendario lunar o las orientaciones de mezquitas y otros edificios con la Meca.

También fue decisivo el interés personal de determinados líderes políticos, entre los que destaca el califa al-Ma'mun (809-833).

Este monarca abasí fundó en Bagdad la famosa Casa de la Sabiduría (Bayt al-Hikma), verdadero centro del conocimiento de la época donde trabajaron figuras de la talla de Al-Khwarizmi, el matemático "inventor" del álgebra.

Posteriormente en el siglo XI, el califa fatimí al-Hakim fundaría en El Cairo la Casa de la Ciencia (Dar al-'Ilm), otro centro que contribuyó, entre otras cosas, a la difusión de la astronomía ptolomaica.

Gracias a esta labor, hoy en día casi todas las estrellas brillantes tienen nombres árabes, derivados de los nombres griegos que aparecían en el "Almagesto" de Ptolomeo.

Además, debemos a los astrónomos árabes gran multitud de términos astronómicos, como cénit o nadir, y la difusión en Europa del astrolabio, invento que, aunque conocido desde el siglo VI, fue perfeccionado por los árabes, destacando los diseños alcanzados por maestros como Ibn Al-Shatir (siglo XIV).

AL-BATTANI


Abu Abdullah Al-Battani, conocido también como Albategnius, fue un astrónomo y matemático reconocido durante la edad media.

Nació en 858 cerca a Battan, estado de Harran (Siria).

Fue educado dentro de las creencias sabinas propias de esta región.

Los Sabinos daban especial importancia al estudio de los astros, como reliquia de los tiempos pre-islámicos.

Fue educado por su padre, también un reconocido científico llamado Jabir Ibn Sin'an al-Battani.

Posteriormente viajó a Raqqa para recibir educación superior. A finales del siglo IX se trasladó a Samarra, en donde vivió y trabajó el resto de su vida.

Realizó muchos y muy importantes trabajos en astronomía: corrigió cálculos orbitales realizados por Ptolomeo usando la trigonometría, calculó con gran precisión la duración del año solar, con solo una diferencia de 2 minutos y 26 segundos con respecto a la medición actual y describió la inclinación de la eclíptica y su relación con las estaciones.

En el campo de la Matemática y Trigonometría aportó soluciones muy ingeniosas para algunos problemas trigonométricos usando los métodos de proyección ortográfica

El vuelo de Abbas Ibn Firnas

fue el primer ser humano, conocido, en desarrollar un intento científico de vuelo.

Hoy, en el mundo árabe, Ibn Firnas es considerado un héroe. En algunos países, como Libia, se han emitido sellos de correo recordando su gesta, incluso un cráter lunar lleva su nombre. Uno de los aeropuertos de Bagdad, famoso en los últimos tiempos como zona de combate, lleva su nombre.

Así, tras muchos años de pruebas y cálculos, observando el vuelo de las aves y pensando en profundidad en cómo llevar a cabo su ilusión de volar, llegado el año 875, termina de construir su propio planeador. Su máquina era un planeador con alguna capacidad de control, algo así como un ala delta primitiva revestida de plumas y seda. Ibn Firnas, saltó de la mezquita de Córdoba y… ¡planeó! No hay datos de la distancia que pudo recorrer, pero sí se sabe que, durante el aterrizaje, se lastimó la espalda, lesión que arrastró el resto de su vida.

ABU ABDULLAH IBN IDRIS

Abu ‘Abdullah Muhammad ibn Muhammad ibn ‘Abdullah ibn Idris, conocido como al Sharif al Idrisi, nació en Ceuta en el año 1.100 dC y murió en 1.171 dC.

Geógrafo eminente, estudió en Córdoba y en sus obras ofrece una muy detallada descripción de la ciudad. Viajó por la Península, el norte de Africa, Asia Menor, Egipto y Siria, ofreciéndonos pormenores de cada uno de esos lugares que sólo pueden deberse a la observación directa.

Su fama de extendió hasta la corte de Rogelio II, rey de Sicilia, quién, en su deseo de verse rodeado de sabios y literatos, lo atrajo a su lado protegiéndolo y convirtiéndose en su mecenas. Animado por el monarca se dedicó a la descripción del mundo conocido en su tratado "Recreo de quien desea recorrer el mundo". No obstante, su obra más importante es una geografía descriptiva que se considera la mejor de toda la Edad Media. Además realizó un mapamundi, terminado en 1.154 dC, de trazado preciso y con incorporación, aún parcial, de coordenadas geográficas.

Ziryab

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Abulhasán Ali ben Nafi, conocido por Ziryab o también Pájaro Negro (por su tez morena, fluidez de palabra y dulce carácter), procedía de Bagdad, donde reinaba el califa Abasí al-Mahdi, y allí fue discípulo del notable maestro Ishaq al-Mawsulí, el cual comenzó a sentir envidia de su alumno y pensando que podría anular su prestigio, le propuso a Ziryab darle cuanto le pidiera con tal de que se exilase o en caso contrario no le pronosticaba nada bueno. El músico de Bagdad que conocía el poder de su maestro, aceptó la oferta y se marchó a Occidente.

Ziryab crea en Córdoba lo que se puede considerar el primer Conservatorio de Música del mundo islámico, y realiza importantes modificaciones en el laúd, al añadirle una quinta cuerda. El laúd antiguo sólo tenía cuatro cuerdas, las cuales según el simbolismo de los teóricos, correspondían a los humores del cuerpo humano, y son, según Julián Ribera, los siguientes: "La primera era amarilla, y simbolizaba la bilis; la segunda, teñida de rojo, simbolizaba la sangre; la tercera, blanca sin teñir, simbolizaba la flema, y el bordón estaba teñido de negro, color simbólico de la melancolía".